Friday, March 1, 2013

Viajando con nuestra hija de un año


Mik y yo compartimos la pasión por viajar, conocer otras culturas y disfrutar diferentes gastronomías. Viajar alrededor del mundo ha sido sueño que ahora estamos haciendo realidad. Tomamos la decisión de emprender este viaje a finales de junio del 2012. Emily  en su momento tenía 7 meses.  Iniciamos nuestra travesía en Diciembre del 2012. 

Posiblemente estarán pensando, ¿por qué no hicieron el viaje antes de tener al bebé? Definitivamente es un comentario válido. Aunque el deseo de viajar estaba ahí, no tuvimos el coraje de hacerlo antes. Realmente nuestras vidas en parte giraban alrededor de nuestro trabajo.  Considero que el hecho de mudarnos de Washington, DC a Londres cambio nuestra filosofía de vivir trabajando a trabajar y vivir!  

En parte  nos animamos más a la idea de viajar con Emily ya que a su corta edad ha viajado a varios lugares del mundo sin problema.  Desde luego existen aspectos positivos y negativos de viajar con un bebé. 

Entre los aspectos positivos… Emily solo paga el 10% de boletos de avión ;)  No tiene que pagar entradas a lugares que visitamos. Así tampoco tiene costo adicional su hospedaje.  Como me comentaron algunas compañeras de trabajo, es más fácil viajar con un niño pequeño ya que lo llevas a donde tú quieres. Ellas explicaban que no podrían hacer lo mismo ya que sus hijos/hijas no estarían contentos de sacarlos de su “hábitat”.  

Estar en diferentes lugares le ha dado a Emily la oportunidad de practicar, ver, tocar, probar muchas cosas nuevas.  Da una gran satisfacción ver como Emily disfruta del viaje y las nuevas experiencias.  Su sonrisa y risa llena el corazón de alegría.  Por ejemplo ir a la playa, tocar una estrella de mar trajo en ella una gran sonrisa.  Llegar a un nuevo lugar y explorar todo alrededor va de la mano con un correr de un lugar  otro con emoción. Probar una nueva fruta o platillo que le gusta se expresa con sonidos y expresiones de ¨quiero más¨.  Pasar una tarde en el parque jugando o simplemente viendo gente resulta en abrazos como diciendo ¨gracias¨.  Ver su cara alegre ante un logro propio como subir gradas sin ayuda, mover objetos de un lado a otro (pequeños y grandes) es enternecedor. 

Desde luego no todo es color rosa, el explorar trae consigo riesgos que como bebé no mide, por lo que requiere la constante atención de nuestra parte. A veces es agotador…. Pero es parte de la experiencia que todos los padres pasamos (suponemos).  Desde luego que no siempre quiere comer a la hora de las comidas, si no que prefiere explorar, lo cual resulta en comidas por partes.  El clima caliente no es su clima favorito, pero si lo disfruta si hay piscina o playa (quien no? ;)) Otra desventaja, ha sido que no hemos podido explorar la vida nocturna que los países ofrecen.  En fin, no se puede tener todo, ¿no?.

En conclusión,  si estamos disfrutando la experiencia de viajar con Emily.  Hemos podido tomar un ritmo de vida en que todos estamos disfrutando del viaje.

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